El robo de base volvió porque cambió el cálculo.
No es nostalgia por otro béisbol. Es una respuesta lógica a nuevas ventajas y a pitchers obligados a dividir su atención.

No es nostalgia por otro béisbol. Es una respuesta lógica a nuevas ventajas y a pitchers obligados a dividir su atención.
El regreso del juego agresivo en las bases se cuenta a veces como una recuperación romántica del béisbol antiguo. La explicación real es menos sentimental y más interesante: cambió la relación entre riesgo y recompensa.
Cuando el corredor obtiene mejores condiciones para leer al pitcher y llegar a la siguiente almohadilla, el intento deja de ser una extravagancia. Se convierte en presión estructural sobre la batería y la defensa.
La velocidad no reemplaza al poder. Lo complementa. Un lineup capaz de producir extrabases y, además, fabricar una base adicional obliga al rival a defender dos tipos de amenaza en la misma entrada.
